La leptina es una proteína que segrega y se almacena en nuestro organismo, y una de cuyas funciones cortar nuestros sentimientos de hambre y así estimular a nuestro cuerpo a “quemar” más calorías. Hay estudios que indican que en muchas ocasiones esta misión no es cumplida por la leptina, uno se hace resistente a sus señales.
Uno de esos casos describe que en algunas personas afcetadas de sobrepeso tenían grandes cantidades de leptina circulando por su sangre. Pero sin que hubiera respuesta a las señales de la leptina, para detener la sensación de hambre y así quemar más calorías.
Otra hormona que controla la senación de hambre es la gherlina, que estimula a su vez a otras hormonas en la labor de crear la sensación de hambre. Las células de nuestro estómago secretan gherlina casa 30 minutos, impulsandonos a comer.
Cuando nuestro estómago está lleno entonces disminuye la tasa de gherlina y con él la sensación de apetito, durante un rato.
Pero el problema no se limita a intercambios químicos o hormonales. El estrés, el cansancio, nuestro humos, las relaciones sexuales, el trabajo, la familia y amigos, todo ello crea un “mundo” que influye en nuestros hábitos de una manera total. Por esó es muy difícil que una encuesta dietética sea fiable y basad en la evidencia, porque son tantos factores que hacen individual el problema que al final, es muy difícil llegar a ello.
También influye nuestra herencia. Unos padres con sobrepeso, inexorablemente en un 99% de las veces engendraran hija/os con sobrepeso. También las enfermedades y la medicación influyen en ello.
Es decir que aunque vamos conociendo cada dia más factores que “coadyuvan” al aumento de peso o a su control, son tantos que es difícil dar con una solución ideal.
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