El fisiólgo español Grande Covián, decía que había que comer de tod, pero la mitad. En muchos casos comemos por compulsión, aunque no tengamos hambre y éso es un error. Muchas veces es mejor saltarse una comida (si tenemos sobrepeso) y tomar la otra. O mejor, comer poco, picar, pero a menudo.
Las reglas sociales nos “obligan” a hacer tres comidas. Cuando en realidad el aparato digestivo y nuestro metabolismo funcionarían mejor comiendo poco, muy poco, casi “picando” pero a menudo. De seis a ocho “picadas diarias” sería mejor que las comidas copiosas que duran tiempo y que impiden que nuestro sistema “asimile” todo lo que se le viene encima.
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